Cuida tu alimentación. Porque tú lo vales
Vamos a empezar prestando atención a uno de los aspectos del cuidado biológico, la alimentación.
¿Por qué empezar por aquí? Empezamos por aquí porque somos nuestro cuerpo; somos más cosas pero ineludiblemente somos cuerpo; si nuestro cuerpo no está bien, no estamos bien; cuidarnos es cuidar nuestra alimentación, darnos lo que nuestro cuerpo necesita para funcionar de forma óptima.
Y es que, aunque habitualmente pensemos en términos de "alimentación", en realidad estamos hablando de "nutrición"; con esos alimentos que le proporcionamos a nuestro organismo, éste debe construir los ladrillos de la vida, reparar daños, reconstruir tejidos, obtener energía... Deberíamos proporcionarle a nuestro cuerpo la mejor "gasolina" disponible, la que necesita para realizar de la mejor manera posible sus funciones. ¿Es eso lo que haces? ¿Alguna vez piensas en ello cuando te sientas a la mesa o haces la lista de menús?
Y es que la alimentación es un aspecto que habitualmente descuidamos demasiado; no es que no nos ocupemos de él, que sí, que se lleva mucha parte de nuestro tiempo, pero lo hacemos desde la inercia; nuestra alimentación en la mayoría de los casos viene dictada por nuestro muy mal educado gusto, nuestra tradición alimentaria y nuestras costumbres adquiridas y heredadas, buenas o malas, y también en gran medida por nuestro limitado tiempo.
Antes de tratar de cambiar nada, es aconsejable prestar un poco de atención a lo que haces ahora: elige un momento en el que puedas disponer de al menos una hora para ti. Instálate en un sitio tranquilo, ten a mano papel y boli, pon música de relajación si dispones de ella y te ayuda a concentrarte, respira tranquilamente y presta atención al ámbito de la alimentación: ¿cómo me cuido en este aspecto? ¿Me doy lo que necesito en el plano alimenticio? ¿como habitualmente alimentos naturales, poco procesados y sin aditivos químicos? ¿Sé cuáles son los nutrientes necesarios para mi organismo y dónde obtenerlos?¿tengo las nociones de nutrición suficientes para poder elaborar menús que me aporten dichos nutrientes? ¿estoy comiendo lo que necesito o lo que me apetece? ¿tengo un peso saludable? ¿mi alimentación me aporta la energía necesaria para realizar las actividades cotidianas? ¿mi estilo alimentario contribuye a mantenerme san@?
¿Por qué empezar por aquí? Empezamos por aquí porque somos nuestro cuerpo; somos más cosas pero ineludiblemente somos cuerpo; si nuestro cuerpo no está bien, no estamos bien; cuidarnos es cuidar nuestra alimentación, darnos lo que nuestro cuerpo necesita para funcionar de forma óptima.
Y es que, aunque habitualmente pensemos en términos de "alimentación", en realidad estamos hablando de "nutrición"; con esos alimentos que le proporcionamos a nuestro organismo, éste debe construir los ladrillos de la vida, reparar daños, reconstruir tejidos, obtener energía... Deberíamos proporcionarle a nuestro cuerpo la mejor "gasolina" disponible, la que necesita para realizar de la mejor manera posible sus funciones. ¿Es eso lo que haces? ¿Alguna vez piensas en ello cuando te sientas a la mesa o haces la lista de menús?
Y es que la alimentación es un aspecto que habitualmente descuidamos demasiado; no es que no nos ocupemos de él, que sí, que se lleva mucha parte de nuestro tiempo, pero lo hacemos desde la inercia; nuestra alimentación en la mayoría de los casos viene dictada por nuestro muy mal educado gusto, nuestra tradición alimentaria y nuestras costumbres adquiridas y heredadas, buenas o malas, y también en gran medida por nuestro limitado tiempo.
Antes de tratar de cambiar nada, es aconsejable prestar un poco de atención a lo que haces ahora: elige un momento en el que puedas disponer de al menos una hora para ti. Instálate en un sitio tranquilo, ten a mano papel y boli, pon música de relajación si dispones de ella y te ayuda a concentrarte, respira tranquilamente y presta atención al ámbito de la alimentación: ¿cómo me cuido en este aspecto? ¿Me doy lo que necesito en el plano alimenticio? ¿como habitualmente alimentos naturales, poco procesados y sin aditivos químicos? ¿Sé cuáles son los nutrientes necesarios para mi organismo y dónde obtenerlos?¿tengo las nociones de nutrición suficientes para poder elaborar menús que me aporten dichos nutrientes? ¿estoy comiendo lo que necesito o lo que me apetece? ¿tengo un peso saludable? ¿mi alimentación me aporta la energía necesaria para realizar las actividades cotidianas? ¿mi estilo alimentario contribuye a mantenerme san@?
Si perteneces a la gran mayoría y tus cuidados en este aspecto necesitan mejorar, sigue respirando tranquilamente mientras te dices: Yo (tu nombre), voy a cuidar mi alimentación y a darme lo que necesito, voy a conseguir la información necesaria para hacerlo y voy a proporcionarme una alimentación equilibrada y saludable que pueda mantener sin excesivo esfuerzo a lo largo del tiempo. Buscaré que resulte agradable y variada de forma que sea un regalo que me hago y lo haré para cuidarme y hacerme responsable de mi salud.
Recuerda, el objetivo no es adelgazar sino encontrar y poner en práctica de forma permanente una alimentación saludable, sensata, rica y variada. Si haces esto, puedes estar segur@ de que además adelgazarás.
Yo he encontrado en la macrobiótica un tipo de alimentación que va conmigo pero cada uno tiene que encontrar aquello que le va y que puede mantener en el tiempo sin esfuerzo. Mejor un plan de comidas sensato que otro más ambicioso que te resulte imposible seguir de forma habitual.
En mi caso y a modo de ejemplo, después de hacer régimen en varias ocasiones, mantenía un precario equilibrio en los 71-72 kilos y además había vuelto a fumar. Cuando el 1 de noviembre decidí dejar de fumar y optar por la macrobiótica como un estilo de alimentación saludable, ése era mi peso; hoy, exactamente 4 meses después, peso 66-67 kilos pese a que sigo sin fumar.
¿La esencia del asunto? Como casi todo en esta vida pasa por hacerte consciente ¿Eso que estás comiendo es lo que necesitas comer? ¿es lo que necesita tu cuerpo para funcionar de manera óptima? No se trata de hacer régimen, se trata de cambiar el enfoque y empezar a darle a tu cuerpo lo que necesita. Si no sabes cómo hacerlo, busca un buen nutricionista para que te guíe. Invertir en salud es una buena elección.
Si no estás preparad@ para cambios radicales pero eres consciente de que tu alimentación necesita mejorar, piensa en tu alimentación habitual, elige dos malos hábitos para eliminar y dos buenos hábitos a incluir y comprométete contigo mism@ en mantenerlos durante al menos un mes.
Porque sí, porque tú lo vales
Porque sí, porque tú lo vales
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