Sueños


Todos tenemos sueños

¿Qué sueños debemos tratar de cumplir? Únicamente los nuestros, los que imaginamos para nosotr@s, para llenar nuestra vida de felicidad y dotarla de sentido.

Una de las cosas que más contribuyen a la insatisfacción y a la infelicidad de las personas es tratar de dar cumplimiento a sueños ajenos. El mundo será un lugar mucho mejor cuando todos asumamos que nadie debe tratar de cumplir nuestros sueños salvo nosotros.

La única salvedad que se me ocurre a ésto es la de dar cumplimiento a las ilusiones de niños, ancianos y personas que no puedan valerse por sí mismas, y en realidad no es una excepción ya que por una parte, cumplir una ilusión no es lo mismo que cumplir un sueño; para cumplir una ilusión normalmente se necesitan unas pocas horas o unos pocos días y no me refiero a ésto. Me refiero a esos sueños que dicen "siempre quise que fueras médico, o bombero, o.." o "he trabajado muy duro para que tú... por lo que deberías..." o "los Mendoza siempre hemos hecho X y tú eres un Mendoza".


Aunque todos esos sueños estén cargados de amor por la persona a la que atañen, no por eso son menos dañinos; para empezar, son sueños que excluyen a su objeto -y es que los sueños de esa persona que debería ser sujeto, que no objeto, no caben ahí puesto que el marco ya viene dado; a partir de eso, la persona a la que se refiere el sueño deviene objeto, instrumento para cumplir un fin que no es el suyo puesto que no admite cambios sustanciales ni rumbos distintos a los ya trazados por el planeador-. Además, acostumbran a ser sueños cuya consecución requiere que se les dedique una parte considerable del tiempo de vida de la persona que debe darle cumplimiento.

La gran trampa en estos asuntos es la dificultad para decir "gracias pero no", ya que siempre se propone por nuestro bien y siempre por personas a las que queremos y que nos quieren y quieren lo mejor para nosotr@s. El problema es que cuando dejamos que sean otros quienes decidan lo que es bueno para nosotr@s nos metemos en un camino muy malo.

Ninguno de nosotros deberíamos consagrar ni un minuto de nuestras vidas a un proyecto que no es nuestro sino heredado y que si no se llevó a término fue porque quien debía ocuparse de darle cumplimiento no pudo o no quiso hacerlo. Es igual, ninguno nos debemos a los sueños de los demás sino sólo a los propios, sólo a nuestros sueños convertidos en tareas ya que, esos sí, nos proporcionarán satisfacciones, nos ayudarán a crecer y a mejorar...

No asumas jamás una tarea que no es tuya salvo que puedas asumirla como tal y llevarla a cabo en tus propios términos y condiciones.

Si no lo haces así, estarás generando a tu vez deudas, sueños incumplidos a los que alguien distinto de tí ¿quién, un hij@? deberá dar cumplimiento. Apuesta por un mundo mejor, aprende a decir "gracias, pero no".

Y es que, al asumir como tarea sueños que no son los tuyos, estarás posponiendo los tuyos propios y éstos demandarán ser cumplidos. Si tu vida se dedica a cumplir sueños ajenos ¿cuándo cumplirás los tuyos? En demasiadas ocasiones, la respuesta a esto es NUNCA, pero como tus sueños incumplidos demandan su cumplimiento, muy posiblemente los hagas gravitar sobre alguien que quizá se sienta obligado a darles satisfacción. Así se crean esas ruedas de cargas que van pasando de padres a hijos hasta que alguien encuentra el coraje para decir NO.

¿Es tu caso? Pues opta por cuidarte y apuesta por tus sueños. Di alto y claro: gracias, pero NO. Más alto aún: GRACIAS, pero NO. Ese es el primer paso en el camino de la felicidad

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