Rutinas
Tendemos a suponer que las rutinas son un lastre pero sólo es así en tanto que tengamos rutinas destructivas que van en contra de nosotros. Si nuestras rutinas son rutinas de crecimiento, si trabajan a nuestro favor, son una gran cosa y es que gracias a ellas conseguimos hacer la
gran mayoría de las cosas que deseamos hacer.
Romper con las rutinas es
estupendo y también destructor; rompe con lo cotidiano y gracias a ello con todo
lo que nos sobra en nuestro día a día pero también lo hace con todo lo que hacemos cotidianamente para cuidarnos y mantenernos en un camino de evolución
personal y crecimiento espiritual.
En esa ruptura con la rutina puede que
encontremos un salto cualitativo en nuestro crecimiento pero si queremos seguir
creciendo debemos volver después a la rutina para seguir trabajando y
evolucionando y es que asentamos y afianzamos ese desarrollo con nuestro proceder
diario. Es lo que hacemos diariamente lo que nos conforma y nos confirma o
desmiente como esas personas que elegimos ser.
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