El Chamán Urbano de Ramiro J. Álvarez (3)

Meditación y naturaleza


Esta actividad del libro me ENCANTA: puedes ponerla en práctica cuando te sientas diminut@ y también  cuando te sientas muy grande, para todos los momentos... Disfrutadla.


LA PROYECCIÓN

A veces te sientes pequeño pero es sólo porque utilizas una medida equivocada para valorar las cosas.
Se te ha regalado la Vida y la Unidad: eres precisamente tú el punto de contacto entre la tierra y el Cosmos. Eres tú, existes y posees el universo.
Es el momento de tomar contacto con la energía del Universo para que puedas emprender el camino de tu Poder personal.

Elige una elevación hacia el este de tu lugar de residencia y comprométete contigo a madrugar un día. Ese día, levántate antes del alba y sube hasta el lugar elegido.
Siéntete en contacto con el Cosmos: déjate acariciar por el aire frío de la madrugada; comparte con los pájaros su canto; saluda a la tierra y afirma tus raíces en ella. Respira la pureza del alba; refréscate con el rocío; embébete de la paz del momento.

Observa la salida del sol en el horizonte: los matices que van tiñendo el firmamento desde el cálido naranja-dorado del punto por donde el sol asoma hasta el oscuro azul cuajado de estrellas del cielo que permanece en la noche por encima y detrás del punto en el que te encuentras.

Saluda al amanecer: el universo entero se está encendiendo para ti. Deja que los rayos de sol, vayan bañando tenuemente tu cuerpo. Respira el Sol a través de tu piel a medida que va naciendo; llénate de su luz, ve sintiendo su calor y hazlo tuyo.
Y cuando el astro esté mostrando la mayor parte de su disco sobre el horizonte, cuando estés tod@ llen@ de sol, gírate y busca tu sombra larga que se extiende a lo lejos. Observa el símbolo de tu poder cuando estás unid@ a la Unidad: a tu espalda, el sol proyecta tu sombra sobre la tierra.

Contempla todo lo que tu sombra abarca: valles, casas, ríos, gentes... Abre los brazos y extiende aún más tu proyección. Siéntete llen@ de luz y deja que los primeros rayos atraviesen tu ser y tiñan de tu esencia todo lo que tu sombra abarca. Envía tus sentimientos de plenitud sobre la tierra que está abajo, a tus pies, sobre ese mundo que quizá hasta hace un momento te agobiaba. conviértete en protector/a de ese territorio, que tus buenos sentimientos envuelvan la tierra sobre la que te elevas.

Y habla, grita o canta. Da sonido a las emociones de sentirte uno con la Vida. Arráigate en tu montaña y proyéctate al espacio. Siente la vida, tu don más preciado; siente tu ser, distinto de tus problemas. Salta, danza... Sólo tú estás observando. Tú y el Universo: los únicos asistentes a la fiesta.

Luego, guárdate toda la energía en el alma y desciende sintiendo en tu interior esa nueva vitalidad que puede ayudarte a encarar los problemas. No has huido de ti mism@, más bien has empezado a encontrarte.


Espléndido ¿no? Creo que a todos nos vendría bien hacerlo al menos una vez en la vida.


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