Romper el molde
La vida está llena de gente que huye: del dolor, de la soledad, de la vergüenza, del miedo, de la ira....
En el mundo occidental, muchos de nosotros vivimos nuestra vida huyendo de la imagen que tenemos acerca de quiénes somos; desconectados de las personas y de la vida, huimos de esa imagen que hemos creado que nos dice que no somos dignos de amor ni de respeto.
Pero al huir del dolor lo perpetuamos, al huir de la vergüenza la instalamos en nuestra vida, corremos y corremos esperando dejar todos esos sentimientos atrás y lo que dejamos atrás es nuestro ser esencial amordazado mientras en nuestra vida se cronifican el dolor, la vergüenza, el miedo y la ira, perpetúandose y pasando a la siguiente generación.
¿Cómo podemos romper este ciclo? Poniendo la atención en darnos lo que nos ayuda a crecer, lo que nos completa, lo que nos sana, lo que nos crea: generosidad, pasión por lo que hacemos, serenidad, alegría, gratitud, bondad, coherencia, honestidad, amor...
Cuando descubrimos que eso es lo que queremos tener en nuestra vida y asumimos la responsabilidad de dárnoslo, empezamos a sanar. Cuando empezamos a entender que es lo que nosotros le damos a la vida lo que la hace valiosa y digna de ser vivida, reencontramos nuestro ser esencial perdido y podemos dejar atrás esa imagen que creímos ser nosotros y no era sino una sombra que tapaba nuestra luz.
En el mundo occidental, muchos de nosotros vivimos nuestra vida huyendo de la imagen que tenemos acerca de quiénes somos; desconectados de las personas y de la vida, huimos de esa imagen que hemos creado que nos dice que no somos dignos de amor ni de respeto.
Pero al huir del dolor lo perpetuamos, al huir de la vergüenza la instalamos en nuestra vida, corremos y corremos esperando dejar todos esos sentimientos atrás y lo que dejamos atrás es nuestro ser esencial amordazado mientras en nuestra vida se cronifican el dolor, la vergüenza, el miedo y la ira, perpetúandose y pasando a la siguiente generación.
¿Cómo podemos romper este ciclo? Poniendo la atención en darnos lo que nos ayuda a crecer, lo que nos completa, lo que nos sana, lo que nos crea: generosidad, pasión por lo que hacemos, serenidad, alegría, gratitud, bondad, coherencia, honestidad, amor...
Cuando descubrimos que eso es lo que queremos tener en nuestra vida y asumimos la responsabilidad de dárnoslo, empezamos a sanar. Cuando empezamos a entender que es lo que nosotros le damos a la vida lo que la hace valiosa y digna de ser vivida, reencontramos nuestro ser esencial perdido y podemos dejar atrás esa imagen que creímos ser nosotros y no era sino una sombra que tapaba nuestra luz.
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