Belleza
Para trabajar con valores, un buen modo de empezar es poniendo foco en los valores estéticos. Es una fabulosa manera de cuidarse que contribuye a dinamitar la opción quejarse. Si te levantas cada mañana y enciendes el "localizador de belleza" en tu cabeza, descubrirás que tus días ganan mucho.
Pruébalo: durante una semana busca activamente la "belleza" a tu alrededor utilizando todos los sentidos, belleza visual y sonora, pero también táctil, gustativa, olfativa y cenestésica; busca también la belleza percibida por el intelecto, un poema, un libro, un juego lógico o matemático... Presta también atención a todos los sentimientos de bienestar que genere en ti este foco en la belleza. Elige un rato del día en el que puedas disponer de un tiempo para sentarte y durante los 7 días de la semana recoge por escrito tus impresiones o bien elabora cada día tu lista de favoritos, que deberá incluir al menos 10. Al acabar la semana posiblemente descubras que tu humor y tu salud han mejorado.
Coge ahora tu relación de favoritos de la semana y piensa cómo puedes ampliarla en esa línea; si por ejemplo elegiste la música de Bach, podrías buscar más belleza en la música del barroco; si disfrutaste de la belleza de un jardín, proponerte descubrir los jardines de la zona en la que vives...
A partir de ahí, estaría bien que todos los días te regalases al menos cinco momentos de belleza programándolos en la agenda. La escasez de tiempo no debería ser disculpa para no concedértelos; si no dispones de tiempo, busca instantes de belleza: el pájaro cantando en una rama mientras vas al trabajo, la música más maravillosa que puedas imaginar mientras vas a trabajar, la sonrisa de tus hijos...
Pruébalo: durante una semana busca activamente la "belleza" a tu alrededor utilizando todos los sentidos, belleza visual y sonora, pero también táctil, gustativa, olfativa y cenestésica; busca también la belleza percibida por el intelecto, un poema, un libro, un juego lógico o matemático... Presta también atención a todos los sentimientos de bienestar que genere en ti este foco en la belleza. Elige un rato del día en el que puedas disponer de un tiempo para sentarte y durante los 7 días de la semana recoge por escrito tus impresiones o bien elabora cada día tu lista de favoritos, que deberá incluir al menos 10. Al acabar la semana posiblemente descubras que tu humor y tu salud han mejorado.
Coge ahora tu relación de favoritos de la semana y piensa cómo puedes ampliarla en esa línea; si por ejemplo elegiste la música de Bach, podrías buscar más belleza en la música del barroco; si disfrutaste de la belleza de un jardín, proponerte descubrir los jardines de la zona en la que vives...
A partir de ahí, estaría bien que todos los días te regalases al menos cinco momentos de belleza programándolos en la agenda. La escasez de tiempo no debería ser disculpa para no concedértelos; si no dispones de tiempo, busca instantes de belleza: el pájaro cantando en una rama mientras vas al trabajo, la música más maravillosa que puedas imaginar mientras vas a trabajar, la sonrisa de tus hijos...
Si buscas belleza, verás belleza.Si buscas fealdad, verás fealdad. Aprende a elegir lo que te conviene porque será eso lo que tengas.
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