¿Quieres adelgazar? Aprende otra manera de cocinar
Los modos de hacer consagrados no siempre son la mejor opción para conseguir resultados.
Tengo tanta gente alrededor tratando de adelgazar y haciendo régimen permanentemente que me dan ganas de gritar. Para variar, me gustaría encontrar gente decidida a cuidarse cuidando su alimentación pero eso no es lo que más abunda, al menos en la pequeña parcela del mundo en la que me muevo.
Creo que en general se tiende a pensar que hacer régimen es una manera de cuidarse cuando en un gran número de casos no es sino otra manera más de maltratarse. Me siento mal conmigo mism@ porque me encuentro gord@ así que "me cuido" poniéndome a régimen. ¿Qué es lo que hago? Muy frecuentemente, malcomer y pasar hambre durante una temporada que se me hace muy larga y que suele atemperarse con atracón hipercalórico y grasiento durante el finde. Cuando bajo algo de peso y ya estoy hasta el moño de semejante castigo, vuelvo a mis viejas y muy malas costumbres alimenticias heredadas de épocas en las que la comida no se ofrecía en barra libre y a precio de saldo en cada esquina y primaba el trabajo físico.
¿Por qué esta dinámica es tan habitual? porque cambia el comportamiento pero suele fallar el aprendizaje necesario para que éste se mantenga. La dieta suele estar basada en comidas escasas e insípidas, lo que lleva al que la hace a creer que comer sano y saludable es en ocasiones necesario pero siempre deprimente. Y resulta que no, que comer sano puede ser también comer rico pero para ello es necesario aprender una nueva manera de cocinar.
Llevo unos días pensando en el tema porque me encontré con un conocido con muchos problemas de sobrepeso que me dijo que estaba pensando en hacerse una reducción de estómago. A mí se me encogió el mío pensando en la brutal agresión que tiene que suponerle al cuerpo algo así y pensé en la desesperación que debes sentir para tomar una decisión semejante.
Pensando en ello, se me ocurre que si fuésemos un poco más amables con nosotros mismos, la primera opción para adelgazar no sería ponernos a régimen sino apuntarnos a un curso de cocina. ¿Me parece ver caras de espanto y oír gritos de socorro? ¿Un curso de cocina cuando de lo que se trata es de no comer? Pues sí, y es que no se trata de no comer, se trata de comer distinto, y lo mejor para ello es aprender nuevas maneras de hacerlo, nuevas recetas que unan el cuidado de ti mismo con el placer. Estaría bien poner a prueba esa creencia que dice que comer sano es alimentarse de cosas insípidas y que adelgazar implica morirse de asco y de hambre. ¿No sería genial descubrir que rico y sano no están reñidos y que es posible disfrutar comiendo, quedar saciado y adelgazar?
No he hecho ningún estudio de esos que suelen servir para dilapidar un pastizal, aumentar el número de catedráticos y confirmar lo obvio, pero no hace falta ser un lince para deducir que al menos parte del problema se deriva del "qué" comes: esas migas con chorizo que te vuelven loc@, las pizzas que cenas noche sí noche también o las alubias con todos sus sacramentos que hace años se quemaban después con la azada y hoy se digieren reposando en el sofá.
Así que ¿por qué no te tratas bien, te felicitas por tu decisión de adelgazar y te regalas un curso de cocina saludable? Muy posiblemente descubras que hay montones de cosas de las que casi ni has oído hablar que cuando sabes cocinarlas están fabulosas y consigas adelgazar disfrutando
Si no lo consigues, habrás aprendido, tu paleta de sabores se habrá ampliado y habrás añadido un montón de recetas ricas y saludables a tu estilo de vida. Siempre podrás empezar entonces el régimen, que será mucho más rico y variado.
Un saludo, compañeros caminantes
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