Elegir



Yo de pequeña quería tener una varita mágica. ¿Qué quería pedirle? Imagino que lo que piden tantas niñas infelices: ser muy guapa, ser muy lista, ser feliz y que todo el mundo me quisiese. Y lo pedía en ese orden.
Mira tú que incluso la varita, mágica por definición, tenía que empezar por hacerme guapa y lista para que la felicidad y el amor pudiesen llegar a mi vida.
Afortunadamente, las niñas crecemos y nos convertimos en adultas, y con suerte, encontramos la varita mágica que nos permite cambiar y ser felices aun no siendo las más guapas, ni las más listas, y aunque no nos quiera todo el mundo. De hecho, un requisito indispensable para encontrar felicidad es renunciar al deseo de que todo el mundo nos quiera.
La felicidad se cimenta en la asunción consciente de nuestra vida como nuestra tarea, en la satisfacción por los pasos que vamos dando para construirnos y convertirnos en seres valiosos, en el orgullo que sentimos por las personas que vamos siendo.

¿Cómo podemos llegar al me quiero desde el no me quiero, dejar de criticarnos, encontrar coherencia en nuestra vida, desarrollar orgullo por es@s que vamos siendo?

Una de las cosas que nos llevan en esa dirección, capaz de cambiar la realidad con la misma facilidad con que lo haría una auténtica varita mágica, es un mantra, un mantra increíblemente poderoso.¿Cuál?

Yo elijo

Utilízala a destajo en tu día a día  para introducir cambios increíbles en tu realidad que te lleven en la dirección en la que quieres ir. Afírmalo en voz alta y con decisión cuando abordes tus tareas cotidianas.
¿Levantarte por la mañana cuando suena el despertador te disgusta profundamente? Respira profundamente y recuerda que si te levantas es porque ELIGES levantarte; ¿vas a tu trabajo como el que va a galeras? recuerda que si vas es porque ELIGES hacerlo.

No somos víctimas impotentes de las circunstancias sino sus creadores. Cuando decimos "tengo que ir a trabajar" "tengo que cuidar de mi familia" "tengo que ocuparme de esto y de lo otro" "tengo que..." renunciamos a nuestro poder y nos engañamos a nosotros mismos.
¿Tengo que ir a trabajar? ¿De verdad? ¿Quién me obliga? Si no voy ¿vendrán a buscarme y a arrastrarme hasta allí? Uyyy no, vaya.
Total que no TENGO que ir, puedo no ir perfectamente. Si voy a trabajar es porque LO ELIJO, YO LO ELIJO, y es que, aunque quizá no me guste mi trabajo, me gustan mucho las cosas que me proporciona: dinero, seguridad, reconocimiento, oportunidad de ser útil, una red social.... ¿Tengo que ir? ¿Estoy obligada a ir?  Ir a trabajar tiene un precio, no ir también; entre una cosa y otra Yo Elijo.

Recuérdalo y podrás pasar de quejarte a cuidarte. Empezarás a distinguir entre aquellas cosas que escoges para ti y aquellas que te han venido dadas de las que quisieras liberarte y que, si no las eliges, no tienes por qué mantener. De este modo pasas de sufrir impotente las circunstancias a actuar sobre ellas.

No tenemos por qué hacernos víctimas de las circunstancias ya que podemos ser sus creadores. La diferencia entre los primeros y los segundos está en que los creadores eligen lo que desean crear en sus vidas y escriben su propio guión, recuerdan que sus vidas son producto de sus decisiones y de sus omisiones y se esfuerzan en aprender a elegir con sabiduría.


Que tu vida sea una maravillosa obra de arte. 
Un saludo, hermanos caminantes

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