Cien años de soledad ¿o de felicidad?


Cuando era muy joven,  leí Cien años de Soledad. Al final del libro, García Márquez, si no me equivoco, decía que “las estirpes condenadas a cien años de soledad no tendrían una segunda oportunidad sobre la tierra”.

Yo lo recordaba así:  “las estirpes condenadas a cien años de soledad, podrán tener una segunda oportunidad sobre la tierra”. Yo necesitaba que fuese así.

Durante muchos años, sentí que pertenecía a una de esas estirpes condenadas a cien años de soledad, gente marcada por la infelicidad y condenada a ella. Durante todo este tiempo, quise descubrir dónde estaba la llave de la felicidad y todo lo que leía sobre desarrollo personal implicaba que había que partir de sitios en los que yo no estaba y en los que difícilmente podría estar: amarte a ti mismo, tener una amplia red de relaciones que te hiciese sentir protegido y valorado…

Todo lo que leía me decía que siempre pertenecería a las estirpes condenadas. Y mi mayor deseo era salir de este grupo, encontrar satisfacción y felicidad y poder mostrar el camino a otros. Deseaba con toda mi alma, por una parte, poder ayudar a mi familia a dejar atrás la infelicidad, una infelicidad que les devoraba, que nos devoraba, nunca confesada y siempre presente. Por otra parte, deseaba ayudar a que las personas infelices encontraran la manera de cambiar sus vidas y encontraran felicidad, satisfacción, orgullo de ser y alegría de vivir. Salir de la infelicidad siempre implicó que otros también salieran; si era posible salir, todo el mundo debería aprender la manera de hacerlo.

La buena noticia es que se puede hacer  y que no es necesario partir de ningún sitio que no sea tu propio momento vital por malo que sea, que es MENTIRA que necesites amarte o ser amado y valorado, que cualquiera puede conseguir una vida plena y maravillosa aunque no pueda quererse, aunque no haya a su alrededor un grupo que le acoja y que le quiera. Yo lo he conseguido.

¿Mi vida es maravillosa? Mucha gente desde fuera me mirará y dirá que NO, que me faltan muchas de las cosas supuestamente necesarias para ser feliz. Es posible, pero tengo la única indispensable:  respeto por mí misma, y de ahí, siempre deriva de ahí, por la gente y por la vida.

En esta etapa de mi vida soy una mujer feliz: feliz con lo que tengo y con lo que hago, feliz con lo que soy. No echo de menos nada. Sin duda, me gustaría sumar muchas cosas a mi vida pero no me son indispensables y no me corren prisa. Soy plenamente, disfruto cada momento, y estoy en paz conmigo misma y con la vida.

Si yo he podido conseguirlo, todo el mundo puede hacerlo; quiero transmitir lo que he aprendido porque es fácil y está al alcance de cualquiera que desee hacerlo; son pequeñas cosas que dan lugar a un gran cambio. Espero ser capaz de darle forma y hacerlo asequible ya que creo que todos merecemos felicidad y todos podemos conseguirla si asumimos responsabilidad por nuestras vidas y decidimos ser amables y generosos con quien tenemos más cerca: nosotros mismos.
A partir de ahí, podemos empezar a ser generosos con la gente y con la vida.

Este es Ramón
Este post está dedicado a Ramón Sesé con todo mi cariño. Ramón es mi coach en este momento: cálido, generoso, inteligente y estupendo en todos los aspectos. Y encima guapo, que no es importante pero nunca estorba. Un beso, tesoro.

El me ha llevado a pensar en ello, en los Cien años de soledad, al preguntarme cuál era el motor del proyecto que quiero poner en marcha. Ese es mi motor, combatir la infelicidad.

Quiero decirte que seas quien seas y estés en el momento vital que estés, puedes darte felicidad. No será el 2015 el que te la traiga sino lo que te des a ti mism@ a lo largo de este año. Tú eliges: cien años de soledad, o cien de felicidad.

Un abrazo enorme a todos, compañer@s caminantes, y especialmente a tod@s aquell@s pertenecientes a las estirpes condenadas a cien años de soledad. Existe una segunda oportunidad sobre la tierra que se abre todos los días, sólo tenéis que concedérosla.




Lo sabéis. ¡Hace una ilusión tremenda que comenten en tu blog! Cada comentario es una alegría y un empujón para seguir. Si lo deseas deja tu comentario. Si no... igualmente gracias por tu visita. Besos

Comentarios

Entradas populares de este blog

Dign@s de la vida

Esas falsedades en las que creemos

El Chamán Urbano de Ramiro J. Álvarez (2)