Corrupción y prácticas corruptas
De un tiempo a esta parte, en España no se habla de otra
cosa que de crisis y corrupción, corrupción y más corrupción.
La corrupción es un tema muy agradecido porque los corruptos
son siempre “ellos”, nada que ver con “nosotros”, todos moralmente intachables.
Y es que “la corrupción” sólo atañe a una clase determinada de personas, los
corruptos, gente deleznable que viene al mundo así, ya corrupta
y acabada. Si le preguntas a cualquier ciudadano de este país, podrá señalarte
sin dudar a 20 o 30 corruptos indudables.
La pregunta es: ¿de dónde salen los corruptos? ¿nacieron
ya así, con la corrupción impresa en sus genes? ¿cómo es posible que todos
ellos sean tan corruptos siendo nosotros tan intachables?
Tengo una hipótesis que lanzo para ti que me lees: ¿podría
ser que no fuesen una clase de personas aparte sino sólo cualquiera de nosotros
con unas posibilidades magnificadas? Me explico: ¿conoces personalmente a algún
corrupto? Si eres un ciudadano de a pie sin relación alguna con la casta
política, posiblemente me digas que no, que en tu entorno no hay nadie de ese
tipo.
¿Y si te pregunto si conoces a alguien de tu entorno que no
pague los impuestos que le correspondería pagar? ¿Tu respuesta también sería
negativa? Si esto lo leyesen 100.000 españolitos de a pie, o 10 millones ¿cuál
sería el porcentaje de respuestas afirmativas?
A toda esa gente incluida en la ratio afirmativa, los que no
pagan los impuestos que deberían, los que escaquean impuestos que serían necesarios
para mejorar nuestra educación, nuestra SS, nuestras pensiones o nuestras
carreteras ¿les llamamos corruptos? ¿Pensamos en ellos cuando hablamos de la
corrupción? Y es que tendemos a pensar en personas corruptas cuando lo que hay
son prácticas corruptas y una gran parte de nosotros las practicamos en mayor o
menor medida.
Por ejemplo: estoy asistiendo a unas clases de inglés que
nos proporciona la empresa de forma gratuita. Pero la generosidad de la empresa
no llega hasta el punto de regalarnos el material de trabajo. ¿Qué hacemos?
¿comprarlo? Ni hablar, cuesta 44€ el libro con workbook y grabaciones
¿supercaro? ¿de verdad?
Total, como parece un dineral, todo el mundo lo fotocopia
¿qué pasa, que las fotocopias son muy baratas? Pues no, son gratis porque se
hacen en la empresa y a su cargo. ¿Somos corruptos? Hombre por favor, la duda
ofende, somos gente honesta. Ya, pero ¿la práctica es honesta? Pues no, no lo
es: que lo paguen ellos, o sea todos, para que no lo pague yo. ¿Qué diferencia
hay entre esto y las actuaciones de nuestros políticos? Una diferencia de
grado, el tipo de actuación no difiere. Esto cuesta una pasta que puedo
ahorrarme. Pues hale, a ahorrar.
Para que este país cambie y para moralizar lo público,
deberemos asumir nuestra parte en el proceso y empezar a examinar nuestras
prácticas corruptas, las que nos llevan a descuidar lo público, que en este
país se sigue viendo como lo que no es de nadie y por tanto puedo hacer mío cuando
la verdad es que es lo que compartimos todos, por lo que debería haber tolerancia cero con cualquiera que haga un mal uso de ello, por descontado Pujol,
Urdangarín y demás pero no sólo ellos.
También debemos desarrollar tolerancia
cero con los indignados que destrozan mobiliario urbano pagado con el dinero de
todos, los funcionarios poco escrupulosos con los recursos públicos, los listillos
que no pagan lo que les toca al erario público y así hasta el infinito. Y es
que no erradicaremos la corrupción mientras no eliminemos del sistema todas las
prácticas corruptas que acaban derivando ahí.
Este país no cambiará mientras el grueso de los ciudadanos
no asuma que eso sólo se consigue cuando cada uno de nosotros acepta las reglas
del juego y entiende que debemos pagar de nuestro bolsillo todo aquello que
deseamos disfrutar, sea sanidad, carreteras, el mejor lenguado o el superchalet
en Marbella, que este país seguirá siendo un país en el que reina la corrupción
mientras pretendamos que no es malo utilizar lo que tenemos a nuestra disposición
para mejor realizar nuestro trabajo para nuestros fines personales.
Mientras estas conductas
sigan siendo cotidianas, admitidas y compartidas, corruptos somos todos y nuestros políticos
seguirán siendo de los más corruptos de nuestro entorno, no surgidos por
generación espontánea en una sociedad virginal sino producto de una sociedad
que asume como normales las prácticas corruptas.
Como muestra un botón; en el periódico de hoy aparecen estas dos noticias: reclaman a Sabina cuatro millones de impuestos; la noticia es del día 20 en El País, yo me entero hoy por El Correo; otra Nueve meses para un frutero por sustraer parte del sueldo de un empleado; el frutero tenía que retener el dinero para ingresarlo en la cuenta de Hacienda y sí, se lo retenía, pero la cuenta a la que iba el dinero era la suya.
Sorprendente ¿o no? ¿tú que opinas?
Pincha en comentarios, debajo de los post sugeridos, y cuéntamelo, me gustará saberlo. Gracias y un beso, herman@s caminantes
Como muestra un botón; en el periódico de hoy aparecen estas dos noticias: reclaman a Sabina cuatro millones de impuestos; la noticia es del día 20 en El País, yo me entero hoy por El Correo; otra Nueve meses para un frutero por sustraer parte del sueldo de un empleado; el frutero tenía que retener el dinero para ingresarlo en la cuenta de Hacienda y sí, se lo retenía, pero la cuenta a la que iba el dinero era la suya.
Sorprendente ¿o no? ¿tú que opinas?
Pincha en comentarios, debajo de los post sugeridos, y cuéntamelo, me gustará saberlo. Gracias y un beso, herman@s caminantes
Comentarios
Publicar un comentario